Hiperadrenocorticismo

El hiperadrenocorticismo canino (enfermedad de Cushing) se clasifica como dependiente de la pituitaria, dependiente adrenocortical o iatrogénico (resultante de la administración excesiva de glucocorticoides).

El 80-85 % de los pacientes caninos padecen esta enfermedad debido a un tumor funcional en la hipófisis (glándula pituitaria). Entre el 15-20% se producen por tumores en glándulas adrenales (adenomas o carcinomas).

Esta enfermedad se presenta en pacientes de edad avanzada (10 años de media) aunque está descrita hasta en pacientes de 1 año. Aunque no hay predisposición sexual parece más frecuente en hembras. Se da más en perros pequeños y en las razas en las que se presenta de forma más común son caniche, teckel, terriers, beagle, labrador, pastor alsaciano, boxer y boston.

Los signos clínicos más comunes son poliuria/polidipsia, polifagia, jadeo, alopecia, letargia, piel fina, abdomen distendido y debilidad muscular leve.

El diagnóstico se realiza mediante pruebas de estimulación con ACTH y se complementa con estudio ecográfico, bioquímica general, hemograma y si se da el caso RM (resonancia magnética).

En el caso que exponemos nos guió para el diagnóstico la anamnesis, la exploración clínica y los múltiples signos que presentaba CHISPA: caniche de 12 años con alopecia en dorso y flancos, no prurítica, presencia de comedones, piel fina, abdomen distendido y jadeo casi constante en reposo. Los análisis confirmaron nuestras sospechas.

El tratamiento es sencillo y exento en la mayoría de los casos de efectos secundarios y la respuesta suele ser buena salvo que el paciente sea diagnosticado demasiado tarde y ya presente un cuadro clínico muy severo.